En la actual concepción empresarial hay una cosa muy clara y es que lo que funcionaba ayer no sirve de nada hoy. Más aún cuando nos encontramos en un mercado volátil donde existe una necesidad imperiosa por reconfigurarse con rapidez.

A llegado la hora de cambiar, es por ello que la división de trabajo debe quedar relegada al lado oscuro.” Cierto es que la especialización es necesaria pero existe la necesidad imperiosa de colaborar para que la suma de las individualidades triunfe.

No es sólo una cuestión de productividad colectiva, sino que los empleados sean conscientes de qué están haciendo y para qué sirve. Asegurándose de que todos los miembros de la empresa conocen su acto de fé, para que todas sus acciones vayan encaminadas a conseguir el mejor de los resultados posibles, dejando una autonomía en su consecución para elevar la motivación de los mismos.

Términos como inteligencia colectiva retoman un papel esencial para contrarrestar la incertidumbre que pueda rodear la toma de decisiones. Las redes sociales corporativas pueden ser la excusa ideal para fomentar la comunicación y a su vez el aprendizaje colectivo con el que mejorar constantemente, dotando de una dimensión social a la misma.

Pero estas nuevas unidades organizativas surgidas en las empresas basadas en el conocimiento siguen siendo vitales en algunos casos para facilitar la producción. Ejerciendo un papel esencial para la transformación donde paralelamente a esta misma organización formal crezca y surja una comunidad colaborativa que transforme la anterior cultura organizacional.

Por lo tanto la fórmula de colaboración más estructura formal debe de perdurar para garantizar la continuidad productiva, así como el orden organizativo, utilizar el histórico de aprendizaje en las acciones realizadas para que toda la organización aprenda y por último la apertura hacia nuevas forma de realizar las tareas.

La ecuación resultante es:

Estructura Formal + Comunidad Colaborativa = Facilitar la toma de decisiones

Permitiendo y garantizado la flexibilidad en los equipo de trabajo. Pudiendo instaurar indicadores cuantitativos, objetivos medibles donde valorar la organización de la unidad productiva. Consiguiendo un nuevo modelo de empresa, la empresa ágil del Siglo XXI